jueves, 12 de febrero de 2015

Sé siempre tú.

Hola otra vez. Tras mi confirmación de ayer, hoy puedo escribiros. Sí, ayer me confirmé, confirmé mi fe en Cristo y estoy muy contenta. Ayer en la misa me emocioné, era inevitable. Por fin acabado el proceso de preparación y confirmarme con mi grupo y mis amigos fue muy emotivo. La gente no entiende por qué lloré, muchos amigos me dijeron que no era para tanto y que llorar era una chorrada, no. Ninguno sabe lo que sentí, durante este año y medio he ganado y he perdido tanto que llegar hasta el altar y recibir el sacramento fue el culmen. Es el fin de una etapa y a la vez el comienzo de otra. No sólo empiezo una vida cristiana más pura, sino que he dejado atrás mis complejos, mis miedos y mis dudas; ahora comienza una nueva etapa con gente maravillosa y con mucho tiempo que llenar de momentos, de risas, de personas y de vida. 

El consejo de hoy no lo planteo con una canción ni con un poema como de normal. Mi consejo no es que creáis en Dios ni que os confirméis ni nada de eso. La religión no se puede forzar y menos vender a nadie -me voy por las ramas-. La moraleja de esta pequeñas vivencia es la siguiente: déjate llevar por las emociones, llora, ríe, grita, exprésate y que te oigan; sé tú mismo siempre, no te dejes influenciar por nadie.

Gracias de nuevo por leerme, es para mí un placer escribir y más si os sirve para aprender. Intentaré escribir lo más pronto posible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario