jueves, 19 de marzo de 2015

"De tal palo, tal astilla."

Hola de nuevo. Hoy no podía pasar sin escribiros, en España es el Día del Padre. Toda España está emocionada haciendo regalos a sus padres o si no están con ellos, visitando los restos. En mi familia no es un día que se celebre "a bombo y platillo", no le damos mucha importancia. Tanto mi padre como mi madre perdieron a sus padres hace alrededor de dieciocho años. Sé y saben que ya hace mucho tiempo pero murieron prematuramente y les marcó.
Yo tengo a mi padre cada día, intento seguir sus pasos y convertirme en una persona como él algún día. Tiene días buenos y días malos a causa de una enfermedad degenerativa, pero siempre está dispuesto a echarme una mano con lo que sea. Siempre está ahí para levantarme y apoyarme en lo que haga falta y luchar hasta el final. Es mi roca. Como es lógico, es inevitable que me emocione escribiendo sobre él. Es mi referente y sé que le hace muy feliz saber que lucho por ser como él.
Hace tantas cosas por mí, y le agradezco tan pocas... Todos los días me prepara el desayuno para que no pierda el tiempo y no llegue tarde a clase. No deja que me falte nunca nada, siempre encuentra la solución a todos los problemas y las respuestas a todas mis preguntas. Sabe muchísimo, no sólo de la vida por su amplia experiencia, sino porque siempre le ha gustado aprender -inspirado por su madre-. 
Aunque ahora le cuesta moverse, de pequeño era un bala. Siempre fue muy travieso y no hay nada -estoy segura- que no haya hecho de pequeño. Puede que tanto movimiento le haya dejado así, nunca lo sabremos. Lo que sabemos con certeza es que ese espíritu de niño inquieto sigue en él y quiere que no olvide que permanece.

Os propongo lo siguiente: sed los mejores hijos todos los días de años, que no haga falta que llegue el 19 de marzo para acordaros de vuestros padres. Intentad mirarles todos los días con una mirada risueña, para que sientan que su niño o niña pequeña sigue siendo la misma que era cuando tenía apenas unos meses, sólo que más grande.

Gracias por leerme de nuevo, espero poder escribiros ya desde Roma que queda muy poco para irme.

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