Hola de nuevo. Hoy vengo a despedir el año. Ha sido un año muy bueno a grandes rasgos. Como es lógico han pasado cosas malas pero no pesan tanto como las buenas. Sin embargo no puedo decir que haya sido mi año.
Empecé el año fenomenal, posiblemente la mejor Nochevieja de mi vida. Estuve con mis mejores amigos de fiesta, pasando por el Pilar a misa y luego desayunando. Genial. En enero me llevé algún disgusto por mis notas de la carrera, pero todo tenía arreglo. Al mes me fui con una amiga a Madrid y la verdad que fue un viaje precioso -y eso que fueron un par de días- y pude ver a familiares míos que viven allí y que no veía desde hacía años. Más tarde me reconcilié con mi mejor amiga y seguimos genial, nos ayudamos una a la otra con nuestras cosas y salimos juntas adelante. Más tarde fue mi cumpleaños, los odiados diecinueve. Sinceramente, ni me he enterado de haber tenido diecinueve años porque es una edad rara, no sé. Poco después llegaron el verano y mis viajes. Estuve en Polonia de nuevo con mi familia polaca, repetí las fiestas de Quintanar de la Sierra (Burgos), visité a otra de mis mejores amigas por sorpresa en su pueblo y me fui a la playa con mis mejores amigos (mis bebés). Fue un verano perfecto, a pesar de haber tenido que estudiar al final. Por último, empecé segundo de carrera y conocí a gente maravillosa, mis flores. Dos personas que me hacen crecer cada día y con las que compartiría mi vida sin dudarlo.
Como se ve ha sido un buen año para mí, porque sólo he relatado los mejores momentos, los malos me los guardo. Al hacer el balance del año creo que hay que darles menos peso a esos momentos porque a la larga son los que antes se te van a olvidar. Los mejores son los que hacen mella en ti y dejan un recuerdo eterno.
¡Feliz Año a todos y a disfrutar de la noche!
No hay comentarios:
Publicar un comentario