Hace mucho que no escribo y mentiría si dijera que no lo echaba de menos. Ya estamos en diciembre, "wow". Hace un par de días estaba atragantándome con las uvas. Parece mentira que ya haya pasado un año y que hayan sucedido tantas cosas. Y no todo lo que ha pasado es bueno.
Ahora toca hacer balance del año. Puede haber sido bueno o malo, dependerá de cómo valoremos las experiencias. Yo creo que no existen malas experiencias, sino lecciones. Porque los errores nos sirven para aprender, ya sea para no volverlos a cometer o bien para tener anécdotas que contar; y ya sabes que adoro aprender. Debo decir que mi balance este año es positivo. A pesar de haber pasado ratos muy difíciles este año, no puedo olvidar los buenos momentos. No ha sido el mejor de mis años pero tampoco ha sido el peor. He dejado gente en el camino y he encontrado caras nuevas, frescas, listas para conocer -como siempre digo: no hay mal que por bien no venga-. He llorado, reído, gritado, bailado, soñado, amado y disfrutado mucho este 2015.
Entre otros momentos puedo destacar mi dieciocho cumpleaños, mi primera experiencia electoral, mi graduación, el comienzo de la universidad... Y esto es sólo una vista general. Ha habido pocos momentos grandiosos pero han sido intensos, y eso es lo que cuenta.
Mi consejo esta vez es sencillo. Hazte un par de listas con los mejores y peores momentos del año, a ver si eres capaz de tener una imagen en tu cabeza de cada momento; y, si quieres, puedes hacer una carta para tu "yo" del futuro. Una carta en la que relates como tú quieras los momentos más destacados del año -tanto buenos como malos- y la abras a finales de 2016; de esa manera podrás comparar ambos años y ver si tu balance ha cambiado a mejor o a peor. Mucha suerte,
Muchas gracias por leerme y hasta pronto.
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