lunes, 21 de diciembre de 2015

Censura.

Hola otra vez. Ayer se celebraron en España elecciones generales, el llamado 20D. Probablemente las más importantes de la Historia de la Democracia. Se rompió el bipartidismo, gracias al crecimiento de nuevas formas políticas frescas, innovadoras y que darían a este país una nueva imagen. Los resultados no gustaron a todo el país, lógicamente, pero fueron muy importantes. Unas estadísticas acertaron y otras no tanto, pero este día se grabará en los libros de Historia en el futuro, estoy segura.

Ahora, en el siglo XXI, te discriminan por tu opinión política, tu religión, tu aspecto, tu orientación sexual, tus hobbies... Entendería que esto se hiciera en la Edad Media, pero ¿ahora?. En vez de avanzar estamos retrocediendo. Yo no puedo salir a la calle con una cinta del Pilar con el dibujo de la bandera española, porque eso significa que soy fascista. No puedo santiguarme cuando quiera porque soy católica, y eso es de raros. Cumplo todos los requisitos de perro verde: soy de derechas, soy católica y prefiero una tarde de relax a un botellón. No puedo decir que me gusta el himno de España, porque me tachan de facha y está mal visto. Todos queremos libertad de expresión, pero nos la quitamos los unos a los otros al hacer estas acusaciones. La libertad de expresión no es decir lo que uno quiera, ni cómo, ni dónde. La libertad de expresión es el respeto al otro, no el acuerdo, pero sí el respeto.

Alguien dijo alguna vez que "el que calla, otorga", pero estoy harta de callar. Me considero una persona con la cabeza bien amueblada y que sabe lo que hace. No por ser de derechas son idiota, como muchos me han dicho; ni por ser católica soy una ignorante. Nadie debería poder juzgarme sin antes intentar conocerme, porque a lo mejor se llevan una sorpresa y resulta que no soy como ellos piensan.

Mi consejo después de todo este rollo es el siguiente: no permitas que nadie te falte al respeto y tú tampoco le faltes el respeto a nadie. Somos humanos, estamos diseñados para equivocarnos y aprender de nuestros errores, hoy podemos pensar así y mañana tal vez no. No permitas que te censuren por tu opinión o por tus creencias, sé fiel a ti mismo siempre.

Gracias por leerme y hasta otra.

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