Hola de nuevo. Sé que llevo mucho tiempo sin escribir, casi dos meses, pero he de decir que no ha sido porque no haya querido sino porque no he tenido tiempo. Este mes han tenido lugar los exámenes de la universidad y he ido de un lado para otro como una loca. Ahora, por fin, tengo algo de tiempo para materializar mis pensamientos en forma de post.
Además de haber tenido este mes de exámenes a full, también he tenido mucho tiempo para pensar. Este mes he crecido, no físicamente pero sí emocionalmente. Me he dado cuenta de tantas cosas que hacía mal...por ejemplo estar a dieta. Me mato a perder peso, gastando dinero y tiempo en dietas absurdas para luego engordarme enseguida comiendo cualquier chorrada. No tiene sentido estar sufriendo para luego ver tus esfuerzos tirados a la basura. Otro error es pensar demasiado. En mi personalidad, en mi ADN, yo que sé dónde lo pone, pero yo me ocupo de los desastres de los demás además de ocuparme del mío propio. Y con "desastre" me refiero a "vida". Tiendo a preocuparme mucho por los demás y poco por mí. Ya vale. Somos seres racionales ¿no? o al menos eso pone en mis apuntes de historia económica... si tenemos capacidad de decisión suficiente para decidir si comprar o no un producto, entonces somos muy capaces de llevar nuestra vida nosotros solitos. En definitiva, para mí sólo importo yo. Y podría argumentar muchos más errores que he encontrado en mi fantástica sesión de introspección, pero no creo que acabara el post hoy.
Estar de exámenes no sólo es pasarte el día estudiando como un poseso malviviendo, malcomiendo y maldurmiendo; sino que implica un tiempo de madurez y conocimiento personal nada sencillo. Cuando estudiamos, -letras, ciencias, artes- aprendemos dónde están nuestros límites y hasta dónde somos capaces de llegar. Y sin darte cuenta, estás haciendo un viaje por tu interior de pura introspección. Suena tan filosófico que no parece que lo haya escrito yo. Estudiar puede parecer aburrido, y lo es, no te voy a engañar. Pero es bueno a la vez, porque aprendes, ya sea sobre ti mismo o sobre la materia que tengas entre manos. Y siempre llego a lo mismo -¿te has fijado?-. Aprender es el corazón de nuestra vida, nuestro billete al futuro y nuestra carta de presentación.
Como digo siempre, aprende. La gente que prefiere quedarse en el sofá cual morsa y ver la vida pasar, te aseguro que no va a ser feliz, porque la felicidad está en el mundo y en las cosas que uno aprende por sí mismo. Ánimo, ya sabes que cuentas con mi apoyo. Aprende, aprende, aprende.
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