Hola de nuevo. Soy perfectamente consciente de que llevo desde abril sin escribir nada nuevo en el blog, pero tengo excusa. En mayo-junio estuve totalmente entregada a mi carrera y no tuve ni diez minutos para escribir -muy triste-. Después, en julio, no pisé mi casa más que cuatro días y fue para deshacer la maleta, poner una lavadora y volver a hacer la maleta; se puede decir que en julio no he parado ni para respirar. Viaje al extranjero y por varias partes de España, sin duda uno de los mejores meses en años.
Aunque no he parado este mes, sí que he tenido tiempo para reflexionar sobre mi vida y sobre lo que quiero. Esta semana sobre todo ha sido decisiva. Definitivamente he eliminado gente de mi vida que no aportaba nada más que ralladuras de cabeza y decepciones. Personas rencorosas y sin moral que lo único que han hecho es apagarme. Ahora me siento poderosa -o por lo menos es así como me gusta describirlo-. Creo que he hecho bien, me he armado de valor y les he mandado a freír espárragos. Estoy dispuesta a dar lo mejor de mí misma a partir de ahora.
También me he dado cuenta de que me castigo mucho a mí misma, porque no paro de sentirme como una persona egoísta. Es una doble sensación. Por un lado me siento poderosa -como he dicho antes- pero a la vez me siento verduga por condenar el comportamiento de otros que a lo mejor no era con mala intención pero son así. De todas formas me siento satisfecha. Como podéis ver soy un poco bipolar para estas cosas, es cierto que soy muy pasional -o eso dicen mis amigos- y poco racional. Pienso mucho las cosas -incluso demasiado- y acabo pasando un mal rato por mi propia culpa. Suena contradictorio pero soy así de extraña.
Nunca viene mal hacer un balance de nuestras vidas o escuchar opiniones de amigos y personas cercanas a ti. Desde fuera siempre se ven cosas que, a lo mejor, desde dentro es imposible. Acepta consejos, escucha a tus seres queridos y no pienses las cosas más de dos veces. La vida es muy corta como para pasarla pensando en qué puede salir mal. Mi consejo esta vez es evidente -¿no?-, no estás solo en la vida, tienes personas que te quieren y que sólo buscan tu felicidad y otras que molestan. Haz balance, observa la situación y elimina a quien no aporta nada a tu vida.
Espero volver pronto. Escribir me relaja mucho, es mi vía de escape para tanto estrés. Gracias por leerme y ojalá mis consejos os sirvan para poner en orden vuestra vida.
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