Cada foto, cada tweet, cada like está abierto a crítica una vez es público, y gratuitamente internet se ceba hasta sacar la última gota. No sabemos cuánto daño podemos con un dislike o con un comentario, y tampoco pensamos el daño que nos haría a nosotros si estuviéramos al otro lado de la pantalla. Pensamos que nuestra opinión no va a tener consecuencias y, muchas veces, que es la razón absoluta.
Bien es cierto que yo ahora mismo estoy haciendo uso de una red social para difundir mi opinión, pero también lo uso como vía de escape. No pretendo crear debate sobre si estoy en lo cierto o soy una loca, busco crear opinión y que lo penséis los que me leáis.
Quiero sentirme libre cuando expreso mi opinión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario