martes, 11 de diciembre de 2018

Censura

Nuestra sociedad está enferma, y no es una simple gripe. Vivimos en una época marcada por la censura, pero no una censura impuesta por un ente superior, sino por la propia sociedad. Nuestra forma individual de pensar queda limitada por la opinión ajena. Nos pasamos el día limitando las opiniones de los demás a las propias, y lo denomino así porque la situación me parece lo suficientemente fuerte. Las redes sociales colaboran en esto, la apertura excesiva al mundo y la conectividad instantánea han hecho que la censura sea tan fácil como hacer un click.

Cada foto, cada tweet, cada like está abierto a crítica una vez es público, y gratuitamente internet se ceba hasta sacar la última gota. No sabemos cuánto daño podemos con un dislike o con un comentario, y tampoco pensamos el daño que nos haría a nosotros si estuviéramos al otro lado de la pantalla. Pensamos que nuestra opinión no va a tener consecuencias y, muchas veces, que es la razón absoluta.

Bien es cierto que yo ahora mismo estoy haciendo uso de una red social para difundir mi opinión, pero también lo uso como vía de escape. No pretendo crear debate sobre si estoy en lo cierto o soy una loca, busco crear opinión y que lo penséis los que me leáis.

Quiero sentirme libre cuando expreso mi opinión.

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