martes, 11 de diciembre de 2018

Censura

Nuestra sociedad está enferma, y no es una simple gripe. Vivimos en una época marcada por la censura, pero no una censura impuesta por un ente superior, sino por la propia sociedad. Nuestra forma individual de pensar queda limitada por la opinión ajena. Nos pasamos el día limitando las opiniones de los demás a las propias, y lo denomino así porque la situación me parece lo suficientemente fuerte. Las redes sociales colaboran en esto, la apertura excesiva al mundo y la conectividad instantánea han hecho que la censura sea tan fácil como hacer un click.

Cada foto, cada tweet, cada like está abierto a crítica una vez es público, y gratuitamente internet se ceba hasta sacar la última gota. No sabemos cuánto daño podemos con un dislike o con un comentario, y tampoco pensamos el daño que nos haría a nosotros si estuviéramos al otro lado de la pantalla. Pensamos que nuestra opinión no va a tener consecuencias y, muchas veces, que es la razón absoluta.

Bien es cierto que yo ahora mismo estoy haciendo uso de una red social para difundir mi opinión, pero también lo uso como vía de escape. No pretendo crear debate sobre si estoy en lo cierto o soy una loca, busco crear opinión y que lo penséis los que me leáis.

Quiero sentirme libre cuando expreso mi opinión.

jueves, 22 de febrero de 2018

Personas que influyen

Reconozco que hace mucho tiempo por que no me paso por aquí a escribir, pero hoy me ha dado por hacerlo.
Durante mi vida he conocido a muchas personas -y las que me quedan- que me han marcado, unas por ayudarme a crecer y otras por enseñarme sin darse cuenta. En la universidad he adoptado una madurez bestial, y gracias a ella he aprendido a diferenciar entre las personas que desean mi bien y personas que desean el suyo exclusivamente. Y creo que no vale o no es justo dedicarle tiempo a alguien y te devuelva silencio poniendo de excusa que la vida. Para tirarse de los pelos -cosa que no voy a hacer porque me gusta mi pelo-.
Ante esto, he decidido no pronunciarme y seguir con mi vida -que no es aburrida, la verdad-. La vida puede agobiarte de muchas formas, pero lo mejor no es alejarse sino pedir ayuda. O, por lo menos yo, cuando me agobio busco ayuda en los demás. Los seres humanos somos sociales por naturaleza y necesitamos a la gente. Va con nosotros. Yo no me imagino teniendo que enfrentarme a los exámenes de la universidad yo sola, necesito apoyo moral de mis amigos y de mi novio. A fin de cuentas la economista voy a ser yo y el título voy a defenderlo yo a capa y espada, pero detrás hay mucha gente que, sabiéndolo o no, me ayuda todos los días a seguir haciendo lo que me gusta con una sonrisa de oreja a oreja. Y ¿sabes que es lo peor? No se lo agradezco lo suficiente y me duele. Yo soy una persona que lo da todo por los demás y no me importa no recibir nada a cambio (actitud cristiana a full). Pero lo que no estoy dispuesta es a ser “de buena tonta” -nunca más, porque vaya trayectoria llevo-.
Me prometí a mí misma que no pararía hasta hacer brotar de mí una nueva persona más madura y con los pies en la tierra. Eso estoy haciendo, paso a paso, sin prisa pero no sin pausa. Una buena colleja -en sentido figurado, no vaya a haber algún gracioso que me la plante- es lo que me falta para reaccionar.
Gracias por tragaros este rollo, sed felices y ya volveré.

viernes, 6 de octubre de 2017

El tiempo es oro

Muchas veces nos quejamos de que no tenemos tiempo para nosotros. Llegamos a casa después de un día duro y lo único que nos apetece es descansar. Pero aún así, durmiendo, no nos escuchamos, no pensamos, no vemos lo que nos rodea con más detenimiento.
Y cuando disponemos de ese tiempo, pensamos demasiado. Creemos que nos conocemos pero en realidad no sabemos quiénes somos. Nos preguntamos sobre nuestra existencia, sobre nuestra vida y sobre nuestro futuro: ¿qué haré cuando acabe la carrera? ¿de verdad me gusta lo que hago? ¿me siento querido? El afán por saber es lo que nos hace errar.
Igual lo que necesitamos es pensar menos, y el poco tiempo que tenemos para nosotros destinarlo a los demás. Rodeados de gente también se puede estar solo y conocerse. Ocupa tu tiempo y abre tu mente.

Os animo a probarlo. Gracias por leerme.

domingo, 22 de enero de 2017

Enero: el mes de las bibliotecas.

Hola de nuevo. Estamos a finales de enero, el primer mes del año y uno de los peores sin duda -si estás es la universidad como yo-. La verdad es que es un mes lleno de estrés que te pone a prueba en cada examen. Y da igual la carrera que curses, todo es complicado en su medida.

Sinceramente, no entiendo por qué tenemos que examinarnos en enero, tras las vacaciones de fin de año; unas fechas muy familiares que los estudios hacen que se vuelvan más cortas y las disfrutemos menos. En realidad, podríamos examinarnos en diciembre si empezáramos antes en septiembre, pero no está de mi mano cambiarlo -porque haría lo que me viniera en gana-. No estoy aquí para dar mi opinión sobre el sistema educativo vigente, pero sí para contaros experiencia.

Es un mes odioso. Las pruebas no son siempre difíciles, hay algunas más sencillas que requieren menos estudio o eres un fiera y simplemente se te da bien la materia. Sea como fuere, hay que pringar y ponerse a estudiar. Es importante organizarse bien, no comer cada dos horas, beber mucha agua -o café o té o algo con cafeína-, dormir bien y rodearse de gente tan pringada como tú. Sin ellos, el estudio no sería lo mismo, lo hacen más ameno y puede que hasta estén peor que tú y eso te consuele. 

Bromas aparte, es muy importante estudiar para ti, si estás estudiando lo que te gusta debería ser un estudio para crecer y ser mejor que al principio. Llamadme friki, pero a mí me gusta mucho esa sensación después de estudiar de decir "joder, lo sé y lo he conseguido yo". Lo admito, lo he expresado fatal, pero seguro que más de uno lo comparte. También es importante estar en armonía contigo mismo, porque si estás en conflicto no va a haber manera humana de concentrarte en lo que estás haciendo -y todos sabemos que eso no mola nada-.

Más que un consejo, esta vez os doy todo mi ánimo a los estudiantes que están pringando igual que yo, y deciros que merecerá la pena, porque seremos lo mejor en lo nuestro, cada uno en lo suyo. Creeros que seréis los mejores cuando todo acabe, la meta es ser mejor que cuando comenzamos. Mucho ánimo y que el café os acompañe.

Espero seguir cuerda cuando acabe enero y seguir escribiendo. Gracias por leerme.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Talué 2016

Hola de nuevo. Hoy vengo a despedir el año. Ha sido un año muy bueno a grandes rasgos. Como es lógico han pasado cosas malas pero no pesan tanto como las buenas. Sin embargo no puedo decir que haya sido mi año.

Empecé el año fenomenal, posiblemente la mejor Nochevieja de mi vida. Estuve con mis mejores amigos de fiesta, pasando por el Pilar a misa y luego desayunando. Genial. En enero me llevé algún disgusto por mis notas de la carrera, pero todo tenía arreglo. Al mes me fui con una amiga a Madrid y la verdad que fue un viaje precioso -y eso que fueron un par de días- y pude ver a familiares míos que viven allí y que no veía desde hacía años. Más tarde me reconcilié con mi mejor amiga y seguimos genial, nos ayudamos una a la otra con nuestras cosas y salimos juntas adelante. Más tarde fue mi cumpleaños, los odiados diecinueve. Sinceramente, ni me he enterado de haber tenido diecinueve años porque es una edad rara, no sé. Poco después llegaron el verano y mis viajes. Estuve en Polonia de nuevo con mi familia polaca, repetí las fiestas de Quintanar de la Sierra (Burgos), visité a otra de mis mejores amigas por sorpresa en su pueblo y me fui a la playa con mis mejores amigos (mis bebés). Fue un verano perfecto, a pesar de haber tenido que estudiar al final. Por último, empecé segundo de carrera y conocí a gente maravillosa, mis flores. Dos personas que me hacen crecer cada día y con las que compartiría mi vida sin dudarlo.

Como se ve ha sido un buen año para mí, porque sólo he relatado los mejores momentos, los malos me los guardo. Al hacer el balance del año creo que hay que darles menos peso a esos momentos porque a la larga son los que antes se te van a olvidar. Los mejores son los que hacen mella en ti y dejan un recuerdo eterno.

¡Feliz Año a todos y a disfrutar de la noche!

lunes, 28 de noviembre de 2016

Prohibido tener prisa.

Hola de nuevo. Hace muchísimo que no escribo, lo sé, pero mi carrera no me deja tiempo para nada. Y hoy os quiero hablar sobre ella. Como todas, cuesta lo suyo sacarla, muchas horas en la biblioteca y pocas en casa, comidas con sabor a plástico en la cafetería mínimo tres días a la semana. Pero todo eso vale la pena cuando te dicen que has aprobado.

Eso me ha pasado esta semana. He ido haciendo parciales y me han dado las notas. Cada folio, cada bolígrafo han valido la pena, y cada sábado en casa sin salir también. Lo mejor de mi carrera es que me apasiona. Me encanta saber cada día más sobre lo que estudio. Estudio Economía, y la verdad es que cada vez me apasiona más. No me importa pasarme horas delante del ordenador haciendo una práctica de Historia o haciendo ejercicios de Contabilidad. Todo sabe mucho mejor si se hace con gusto.

Y no sólo me apasiona mi carrera y me encanta estudiarla, sino que también me he descubierto a mí misma. Tantas horas conmigo misma me han hecho darme cuenta de mis limitaciones, mi capacidad para aguantar las horas que hagan falta sentada en una silla frente a los apuntes -acabando con el culo cuadrado-; la voluntad y el sacrificio que pongo cuando tengo que meter horas a una asignatura. A todo eso he de añadir que yo soy muy dura conmigo misma y a veces me paso, me meto demasiada presión y acabo fatal, puedo decir que he encontrado mi límite y sé cuándo parar. También soy muy disciplinada, y más conmigo misma, pero me encanta meterme caña. Y lo mejor son los resultados, sean buenos o malos porque sé que esa nota es gracias a mí por completo, sin complementos, soy yo en esencia. Y repito, sea un suspenso o un aprobado, esa soy yo plasmada en un papel.

Con todo este rollo, quiero decir que en esta vida no hay nada sencillo que valga la pena, porque lo que realmente vale -y mucho- lleva su tiempo y su entrega. Lo mejor es ir despacio y con buena letra, como decía una antigua profesora mía. Las mejores cosas son aquellas hechas con tiempo y paciencia.

Gracias por leerme y espero volver pronto -esta vez de verdad-.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Aprender a aprender

Hola de nuevo. Ya llevo un par de semanas de curso y he de decir que es un caos. Mi horario es mortal y creo que me va a costar acostumbrarme. De todas formas, intentaré buscar un hueco para escribir semanalmente.

Como siempre digo, aprender es lo más importante y bello que existe. Y eso mismo estoy haciendo. Intento aprender un poco de todo, nunca se sabe cuándo puede hacerme falta saber el porcentaje de pasta de dientes que se consume en España en un año -igual es un ejemplo exagerado, pero esa es la idea-. Por estúpido que os parezca estúpido ese dato, a una empresa de pasta de dientes le puede interesar, y yo puedo acabar trabajando en una. Todo tiene relación.

Desconozco si alguna vez os habéis parado a pensar en qué le pasa a una idea cuando no se transmite, yo creo que muere. Los conocimientos e ideas hay que transmitirlos a los demás, pues es la única manera de que no mueran. Por eso también usamos libros. Todos los datos que hay dentro de un libro de texto o de lectura son ideas que alguien tuvo y que quiso transmitir. Esto nos lleva a decir que los libros son una fuente de conocimiento que mantiene vivas las ideas y permite que no mueran.
Aprender no sólo consiste en leer libros, sino en observar, vivir, amar, pensar, experimentar, equivocarse.

Con todo esto quiero deciros que aprovechéis todas las oportunidades para aprender que se os presenten -sé que soy una pesada-. Para aprender a aprender hay que equivocarse, y os animo a ello. Mi vida no es precisamente larga y puede que no tenga sentido que diga esto, pero yo he aprendido mucho durante toda ella, y me he equivocado mucho también -y lo sigo haciendo-.

Gracias por leerme y espero volver pronto.